Un proyecto de ley excluiría a las tiendas que venden productos derivados de cannabis y restringiría la venta de bebidas con THC en Delaware a las licorerías, los dispensarios de cannabis y las microcervecerías
Las tiendas que venden productos de CBD no tendrían permitido ofrecer bebidas embriagantes, mientras los legisladores hacen un segundo intento por regular la materia.
Las bebidas con infusión de THC han proliferado en las licorerías de Delaware. (Cris Barrish/WHYY)
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La venta de bebidas con infusión de THC en Delaware se restringiría a las tiendas minoristas de licores y marihuana, así como a las microcervecerías, en lo que constituye un segundo intento legislativo para regular estas populares bebidas con efectos intoxicantes.
Estas bebidas –que no contienen alcohol y se comercializan bajo nombres como Bliss Day, BRĒZ, Enjoy y Orange Crush– también tendrían que ser sometidas a pruebas en un laboratorio de cannabis autorizado por el estado.
Asimismo, se aplicaría un impuesto de 50 centavos por cada lata; estas deben tener un contenido mínimo de 12 onzas y no exceder los 10 miligramos de THC, el componente psicoactivo de la marihuana.
Sin embargo, la venta estaría prohibida en tiendas de CBD, “smoke shops” (tiendas de artículos para fumadores), otros establecimientos minoristas, así como en restaurantes y bares, algunos de los cuales ofrecen actualmente estas bebidas a sus clientes. Las empresas que comercializan estos productos en línea tampoco podrían, legalmente, procesar pedidos provenientes de Delaware.
Esta última propuesta legislativa ha causado malestar a Jesse Ginefra, propietario de Botana Organics, una tienda de CBD situada al norte de Wilmington. Su establecimiento –una boutique donde la música “new age” crea un ambiente marcadamente zen– cuenta con un refrigerador expositor que ofrece a los clientes varias variedades de uno de sus “productos estrella”: bebidas frías con infusión de THC.
“Obviamente, esto dejará fuera a algunas de las personas que han sentado las bases de esta industria en Delaware”, afirmó Ginefra, quien cuestionó por qué se permitiría la venta de bebidas con THC a las licorerías y microcervecerías, cuyo producto principal es el alcohol.
“Así que esto nos perjudicaría enormemente; y creo que lo que más nos dolería no sería tanto el impacto en nuestros resultados económicos, sino la falta de justicia y equidad en todo este asunto”.
“Las licorerías están más acostumbradas a cumplir con las normativas”
El proyecto de ley que ahora tienen ante sí los legisladores supone una ampliación de la medida presentada la primavera pasada; aquella normativa estipulaba que solo las licorerías podrían vender bebidas con THC, excluyendo al resto de los vendedores, incluidos los operadores de las tiendas minoristas de marihuana del estado, las cuales abrieron sus puertas el pasado mes de agosto.
Los defensores del CBD y de la marihuana habían criticado duramente el proyecto de ley anterior, calificándolo como un “regalo” para la industria licorera.
No obstante, la principal impulsora de la iniciativa –la representante estatal Deborah Heffernan– retiró la medida de la agenda legislativa el pasado mes de junio, apenas unos días después de que un artículo de WHYY News detallara los pormenores de esta controvertida propuesta.
Su proyecto de ley más reciente añade las 13 tiendas de marihuana recreativa que han abierto, así como las microcervecerías, a la lista de licorerías autorizadas para vender bebidas con THC al público. Tanto las licorerías como los productores de cerveza tendrían también que obtener un permiso.
En el caso de las licorerías, las bebidas con THC deberían ubicarse en una “sección designada”, separada de otras bebidas alcohólicas y no alcohólicas, “con una señalización clara que indique que los productos contienen THC», según estipula el proyecto de ley.
Heffernan no respondió a la solicitud de comentarios enviada por WHYY News. Sin embargo, el representante estatal Ed Osienski, coautor y artífice de los proyectos de ley de 2023 que legalizaron la marihuana y crearon el mercado regulado para cogollos, gomitas, vaporizadores y otros productos de cannabis, afirmó que esta nueva propuesta tiene sentido.
“Las licorerías están mejor equipadas y cuentan con más experiencia en la venta de productos con efectos intoxicantes al público de Delaware. Las bebidas infusionadas son intoxicantes”, señaló el demócrata de Newark. “Por ello, considero que las licorerías están más acostumbradas a cumplir con las normativas y a someterse a la supervisión de la Junta de Control de Bebidas Alcohólicas, y harían un mejor trabajo a la hora de garantizar la seguridad pública y de asegurar que este producto no caiga “en manos de” adultos menores de 21 años.
Asimismo, destacó que fue una decisión acertada por parte de Heffernan incluir las tiendas de cannabis recreativo como establecimientos autorizados para la venta de estas bebidas, las cuales contienen el componente psicoactivo de la marihuana.
“En ninguna de las tiendas minoristas de marihuana se puede siquiera cruzar la puerta de entrada sin mostrar una identificación”, comentó Osienski. “Así que sí, creo que están bastante preparados para eso”.
Josh Sanderlin, comisionado de marihuana de Delaware, expresó su satisfacción por el hecho de que el proyecto de ley incluya a las tiendas minoristas de cannabis, aunque aclaró que no tiene objeciones respecto a la inclusión de las licorerías o las microcervecerías.
“Es el camino correcto a seguir, dado que estos productos ya están llegando al estado”, afirmó Sanderlin. “De hecho, ya se están vendiendo en licorerías, las cuales constituyen un entorno responsable con acceso restringido por edad”.
Sanderlin afirmó que la seguridad también es primordial y desea que las bebidas sean analizadas en un laboratorio estatal autorizado.
“El proyecto de ley busca realmente reforzar la supervisión de Delaware sobre estas bebidas, la cual, como saben, es nula en este momento”, señaló. “Resulta imperativo garantizar que estos actores actúen con responsabilidad y que los productos que se consumen cuenten con un etiquetado preciso, pero también que no contengan sustancias químicas nocivas, pesticidas ni nada de esa índole”.
Osienski y Sanderlin desestimaron las objeciones planteadas por Ginefra y otros comerciantes de tiendas que venden productos derivados de cannabis.
“Tenemos establecimientos que venden marihuana, y esos son los dispensarios (minoristas)”, comentó Sanderlin. “El mercado de derivados del cáñamo es un mercado en la sombra respecto al mercado de la marihuana, y en este momento están socavando la totalidad del sector”.
Dado que incluye un impuesto, el proyecto de ley requiere el voto favorable de tres cuartas partes de los miembros tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.
El impuesto se aplicaría en el momento en que un mayorista de Delaware venda las bebidas con THC a una licorería o a un establecimiento de venta de marihuana, o bien cuando una microcervecería recibe un permiso y vende a un cliente para consumo fuera del establecimiento.
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