“Cosas de ciencia ficción”: seres no humanos podrán seguir votando en una localidad costera de Delaware después de que un juez desestimara la impugnación de ACLU

Los legisladores estatales permitieron a Fenwick Island modificar su carta constitutiva en 2008 para autorizar el voto de corporaciones, fideicomisos y otras entidades.

Alrededor de una cuarta parte de los votos en las elecciones de 2024

Alrededor de una cuarta parte de los votos en las elecciones de 2024 de Fenwick Island provinieron de entidades “artificiales” no humanas propietarias de algunas de las aproximadamente 800 propiedades del municipio. (Municipio de Fenwick Island)

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En 2024, cuando la ciudad costera de Fenwick Island, Delaware, celebró sus últimas elecciones, aproximadamente una cuarta parte de los votos provino de una “entidad artificial”.

En otras palabras, no fueron personas quienes emitieron esos votos.

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En cambio, esos 109 votos para tres puestos en el Consejo Municipal fueron emitidos en nombre de corporaciones, fideicomisos, sociedades y sociedades de responsabilidad limitada (SRL).

Y un juez de Delaware se ha negado a detenerlo.

¿Qué está pasando –en nombre del derecho al voto– en este diminuto estado favorable a las empresas, que cuenta con más del doble de corporaciones registradas –2.1 millones– que de residentes humanos?

Retrocedamos a 2008. Fue entonces cuando Fenwick Island modificó su carta constitutiva para permitir que cualquier “entidad artificial” registrada en Delaware votara en las elecciones municipales, siempre que fuera propietaria de alguna de las 800 propiedades residenciales y comerciales de la localidad. La Asamblea General de Delaware dio el visto bueno a esta nueva normativa.

Con ello, el principio rector de las elecciones en el municipio pasó de la tradicional norma estadounidense de “una persona, un voto” a la de “una persona o entidad, un voto”.

La carta reformada allanó el camino para que entidades jurídicas que solo existen sobre el papel se convirtieran en una fuerza electoral en Fenwick Island, un municipio de 400 residentes permanentes situado en el extremo sureste de Delaware. Según los registros municipales, para el mes de octubre había un total de 214 entidades artificiales inscritas para votar en Fenwick Island, lo que representaba el 12% del total de votantes registrados.

Sin embargo, ante la proximidad de las elecciones de 2026, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) de Delaware ha acudido al Tribunal Superior para impedir que las corporaciones, sociedades, fideicomisos y sociedades de responsabilidad limitada (LLC) ejerzan el derecho al voto. La demanda presentada ante dicho tribunal en diciembre buscaba que se declarara inconstitucional esta práctica.

“Este régimen pone en riesgo innecesariamente los votos emitidos por personas físicas diluyéndolos”, denunció ACLU. “El principio fundamental de las elecciones estadounidenses es ‘una persona, un voto’”.

La demanda alegaba que permitir votar a entidades no humanas viola la garantía de la Constitución estatal de celebrar elecciones “libres e igualitarias”.

Sin embargo, un juez desestimó el caso el mes pasado, acogiendo la petición del municipio de archivar la demanda antes incluso de que las partes pudieran iniciar la fase de presentación de pruebas.

El juez del Tribunal Superior Craig Karsnitz hizo suyos muchos de los argumentos de Fenwick, dictaminando en esencia que la demanda de ACLU carecía de fundamento.

Karsnitz señaló que el argumento de inconstitucionalidad por permitir el voto de entidades no humanas no prosperó, ya que ACLU no sostuvo que ello hiciera que las elecciones dejaran de ser “libres” ni presentó argumentos convincentes de que las elecciones municipales dejaran de ser “igualitarias”.

“¿Qué es una persona?”

El juez también se aventuró en el terreno de la filosofía al plantear, al inicio de su dictamen de 19 páginas: “¿Qué es una ‘persona’? Si vamos a la esencia de este caso, esa es la pregunta”.

Respondió señalando que la legislación de Delaware de corporaciones reconoce a las entidades empresariales como “personas”, situándolas en igualdad de condiciones con las “personas físicas” en lo que respecta a la carta constitutiva de Fenwick Island.

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“Cada persona natural inscrita para votar en Fenwick tiene derecho a un voto… ni más ni menos que cualquier entidad dueña de una propiedad que esté inscrita para votar”, escribió Karsnitz.

Karsnitz también señaló que la demanda no “alegaba discriminación por motivos de raza o afiliación política” ni sostenía que la carta constitutiva tuviera una “intención discriminatoria de excluir a las personas físicas”.

También destacó que, si bien la demanda de ACLU afirmaba que el grupo cuenta con miembros y colaboradores en Fenwick, ninguno de ellos fue mencionado en la demanda como parte afectada por dicha política.

El juez añadió que ACLU tampoco incluyó en su demanda a otras localidades que permiten alguna forma de voto por parte de entidades no humanas, como Rehoboth Beach y Dewey Beach.

En su decisión, Karsnitz incluso invocó el espectro de HAL 9000, la computadora de inteligencia artificial ficticia retratada en la película de 1968 “2001: Odisea del espacio”.

“Entiendo que la parte demandante pueda discrepar de la política de Delaware que autoriza a ciertos municipios a permitir el voto en nombre de entidades propietarias de inmuebles”, escribió Karsnitz. “La imagen de grandes corporaciones anónimas –o incluso de HAL– controlando un pequeño pueblo resulta aterradora y parece sacada de la ciencia ficción”.

No obstante, ACLU “no ha demostrado que esta política vulnere el principio de ‘una persona o entidad, un voto’” tal como se establece en la carta constitutiva de Fenwick Island.

La alcaldesa de Fenwick Island, Natalie Magdeburger –abogada especializada en derecho corporativo–, declinó conceder una entrevista, pero envió a WHYY News un comunicado en el que celebraba el fallo de Karsnitz a favor del municipio.

“La gran mayoría de los propietarios que son entidades jurídicas son fideicomisos familiares o conyugales constituidos con fines sucesorios y que ostentan la titularidad de propiedades residenciales”, señalaba el comunicado de Magdeburger.

“Creemos firmemente que nuestro sistema de votación es justo, equitativo y otorga voz a todos. Como municipio, consideramos que todo propietario que paga impuestos y está sujeto a nuestras ordenanzas debe tener voz a la hora de decidir quién le representa en el Concejo Municipal”.

Andrew Bernstein, abogado de ACLU en este caso, declaró que la organización de derechos civiles está evaluando la posibilidad de recurrir la sentencia ante el Tribunal Supremo de Delaware.

“Creemos que el voto debe corresponder a las personas, no a las corporaciones”, dijo Bernstein a WHYY News.

“Estamos firmemente convencidos de que permitir que las corporaciones voten en las elecciones locales perjudica nuestra democracia y diluye la voz de los votantes. Por ello, en los próximos días analizaremos la decisión judicial y determinaremos los pasos a seguir”.

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